Carta de bienvenida del fundador de Semprevivum -Alexander L.

En esta carta, el fundador Alexander L. comparte cómo la chispa que surgió en un viaje de surf con su novia se convirtió en una marca creativa, y por qué Semprevivum apenas está comenzando. Esta es tu invitación personal para formar parte de esta experiencia.

Nací en un pequeño pueblo del Empordà. Desde pequeño, me fascinó profundamente la serena riqueza de este lugar: sus texturas, su luz, sus ritmos. Crecí en una época en la que la tecnología avanzaba rápidamente, pero tuve la suerte de recibir una educación diferente. Mi infancia se parecía más a una historia de Tom Sawyer que a una digital.

Siempre estaba al aire libre, explorando las montañas, vagando por la costa, perdiéndome a propósito. Cada día parecía una pequeña aventura, marcada por la curiosidad más que por la rutina.

Gracias a esta educación, me volví profundamente visual y atenta a los detalles más pequeños. Aprendí a observar cómo cambia la luz a lo largo del día, cómo los colores cambian con las estaciones y cómo los momentos más sencillos suelen ser los más significativos.

A los dieciocho años, estudié Negocios Internacionales y me mudé a diferentes países para comenzar mi vida profesional, pero me faltaba algo. Cada vez que volvía a casa, tenía una sensación indescriptible; en el fondo, sabía que era allí donde tenía que volver.

En un reciente viaje de surf con mi novia, nos topamos con una pequeña boutique de diseño de interiores. En ese momento, algo conectó. Me pareció natural unir dos de mis grandes pasiones: contar historias a través de imágenes y los espacios en los que vivimos.

Este proyecto existe para compartir pequeños momentos y lugares significativos: amables recordatorios para los lugareños y los visitantes de que, a menudo, son las pequeñas cosas las que lo son todo.

Carta de bienvenida del fundador de Semprevivum -Alexander L.

mundo